Día

¿Cómo reaccionamos cuando Dios no contesta lo que pedimos?

Te ha pasado que en algunas ocasiones Dios no responde nuestras oraciones como lo esperábamos, en ocasiones esto se convierte en una decepción. Muy a menudo pedimos a Dios cosas que quizá no estemos preparados para recibirlas. Ahora que soy madre entiendo perfectamente lo que la Biblia dice: “que pedimos y pedimos mal” (Santiago 4:3), esta verdad que Santiago enseña la veo reflejado en mis hijos a través de tres verdades cuando me piden cosas:

 

  1. Yo sé que no tienen la madurez para utilizar lo que piden, 
  2. lo que piden en realidad les hará daño,
  3. y finalmente les doy algo diferente sabiendo que eso será más útil para suplir su necesidad. 

 

Yo creo que Dios hace lo mismo con nosotros, recordemos que él ve el plano completo para nuestra vida, que usualmente nosotros solo vemos una pequeña parte de ese gran plan. Dios va más allá. De igual manera los padres saben que pueden y que no pueden dar a sus hijos. 

 

No te digo que dejes de orar por eso que tanto quieres y que aún no llega, te sugiero que le pidas a Dios madurez, para que lo que recibas sea realmente de bendición y no lo contrario. A veces lo que pides en oración no te beneficia de maneara personal; suele pasar que Dios te puede dar algo que realmente no esperabas, de esta manera te darás cuenta que Dios te da mucho más de lo que necesitabas. Recuerda que Dios es un experto en sorprenderte. 

 

Dios es nuestro Padre y él sabe de lo que realmente tenemos necesidad. Si nuestra oración no es contestada él Sabe por qué. Seguramente él tendrá algo mejor en el tiempo adecuado. Me consuelo en estas palabras, cuando no recibo lo que espero:

 

“Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan, ¿acaso les dan una piedra en su lugar? O si les piden un pescado, ¿les dan una serpiente? ¡Claro que no! Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan.” Mateo‬ 7:9-11‬ (NTV‬)‬‬‬‬‬‬‬

 

“Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. Romanos‬ 8:26-28 (NTV)‬‬‬‬‬

 

 

 

Yo he aprendido a confiar en Dios y en estas palabras y hasta el día de hoy no me puedo quejar, no siempre he recibido lo que pido o quiero, pero Dios siempre me ha dado lo mejor; lo adecuado para mí y en el tiempo correcto. Dios siempre hará cumplir sus propósitos en ti, así como lo ha hecho en mí. Si tu oración aún no ha sido contestada recibe este memorando de la palabra de Dios para tu vida. “Y pon tus peticiones a la voluntad de Dios que siempre será; buena, agradable y perfecta”. (Romanos 12:2). 

 

Déjame orar por ti

 

Querido Dios, gracias por la oportunidad que me das de orar por esta persona en este momento. Gracias porqué aún sin conocerlo tú ya tienes este mensaje preparado para él o para ella, Señor ayúdale a entender tus planes para su vida. Si aún su petición no ha sido contestada, dale la paz para entender tus planes y confíe que a “quienes amamos a Dios todo obra para bien nuestro”, porque tus tiempos son perfectos. Da la sabiduría para entenderlo. Y que cuando reciba lo que pida pueda ser lo adecuado y que pueda dar testimonio a otros de tu gran bondad. Señor, que tu amor nos rodee siempre, que en tu gracia y misericordia alcancemos tu favor. ¡Amen!

 

Te animo a que confíes en Dios, en su poder y en su palabra.

 

 

En el amor de Cristo, Elizabeth Martínez.