Quienes Somos

Iglesia Bautista “La Voz De La Esperanza”

7122 Robinson Church Road

Charlotte, NC 28215

(704) 537-7133 (Office)


Principios Bautistas

I. Las Escritura.

La Santa Bíblia es la Palabra de Dios; es la única regla de fe y

práctica; y por ella los hombres serán juzgados.

II. El Dios Verdadero.

Hay un Dios viviente, hacedor del cielo y de la tierra; es un

espíritu infinito e inteligente; es indeciblemente glorioso en

santidad; merece toda honra, amor y adoración; y en la unidad

de la divinidad existen tres personas que son el Padre, el Hijo y

el Espíritu Santo, iguales éstos en toda perfección uno en ser

y esencia pero desempeñando oficios distintos.

III. La caída del Hombre.

El hombre fue creado un ser inteligente, en santidad, sujeto a

la ley del Creador, con una libertad dentro de la misma esfera

de la gracia de Dios; pero por la transgresión cayó de su

estado de rectitud; por cuya causa todo el género humano es

ahora pecador, por su naturaleza, se despojó de su santidad

que la ley requería, y por lo mismo está bajo condenación. (Rom.

3:23; 6:23).

IV. Cristo es el único Salvador.

Dios amó al mundo de tal manera que dio a su Hijo unigénito

para que fuese encarnado; éste cumplió y honró la ley por una

obediencia perfecta, y pagó la terrible pena del pecado

sufriendo en la cruz por el mundo culpable; siendo levantado de

entre los muertos ascendió a la diestra del Padre para

interceder por todos los hombres.

V. La Salvación es por Gracia.

La salvación es gratuita para todos; es por gracia por medio de

la fe (Efe.2:8-10); no depende de las obras buenas que el

hombre pueda hacer.

VI. La Regeneración.

La regeneración es un nacimiento y es obra del Espíritu Santo

en el corazón del hombre; es un acto del Espíritu Santo al

Cristo salvarnos; y se evidencia en la vida regenerada por

arrepentimiento, la fe y la novedad de vida.

VII. El Arrepentimiento y la Fe.

El arrepentimiento y la fe son requisitos indispensables para la

salvación; el arrepentimiento es hacia Dios y la fe hacia Cristo

Jesús, y están íntimamente relacionados; son la obra del

Espíritu Santo en el corazón; y por medio de ellos el pecador

convicto, sinceramente contrito, vuelve a Dios y reconoce a

Cristo como su Salvador personal, mediador único y Rey.

VIII. La Justificación.

La justificación es el gran bien que Cristo asegura a los que

tienen fe; incluye tal justificación el perdón de pecados,

imputándoles Dios la justicia de Cristo mediante la fe, no

tomando en cuenta ninguna justicia que hubieran hecho; y los

introduce a un estado de paz y favor con Dios.

IX. El propósito de la Gracia Divina.

La predestinación de Dios (gr. proorizo) es su decreto o predeterminación de las circunstancias y el destino de las personas según su perfecta voluntad (Rom. 8:29,30; Ef. 1:11), un aspecto específico de la providencia general de Dios. La elección de Dios (heb. bachar; gr., eklegomai) es su elección de un pueblo o una persona para la salvación y/o el servicio; la selección se basa no en el mérito sino en su amor libre y soberano. (Deut. 4:37; 7:7; 14:2; Hech. 13:17; 15:7; 1 Tes. 1:4). Además, ya que se presentan tanto la predestinación como la elección como actos de Dios, la elección no puede basarse en el conocimiento previo de Dios de las reacciones de las personas a su voluntad. La elección debe ser la selección que fluye únicamente de la iniciativa de Dios. Los creyentes fueron escogidos en Cristo antes de la fundación del mundo (Ef. 1:4).

X. La Santificación.

La Santificación es aquel procedimiento mediante el cual se

nos hace participes de la santidad de Dios; es una separación

para un servicio especial a Dios; principia en la regeneración,

es progresiva en su desarrollo, y llega al estado de perfección

Cuando Cristo Venga.

XI. La Perseverancia de los Redimidos.

Los salvos no apostatarán irremediablemente sino que

perseverarán hasta el fin, porque son hijos de Dios por la fe y

la relación de hijo y padre nunca se destruye; no vendrán a

condenación porque son redimidos de la maldición de la ley y

son sellados por el Espíritu Santo hasta el fin.

XII. Una Iglesia Verdadera.

Una iglesia verdadera de Cristo es una asamblea de creyentes

en Cristo bautizados después de una profesión de fe; unidos

en las doctrinas del Evangelio, comprometidos en mantener las

ordenanzas conforme a las Escrituras; reconociendo a Cristo

como la única cabeza, tomando la Biblia como su única regla de

fe y práctica; y sus oficiales son el pastor u obispo, (diáconos

u ministros) en nuestro caso ministros.

XIII. El Bautismo Cristiano.

El bautismo es la inmersión en el agua del creyente en Cristo,

ejecutado por un administrador idóneo, hecho en el nombre

del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo porque tal es el

mandato; es símbolo de la sepultura y resurrección de Cristo

y del creyente; y es un requisito para gozar de los privilegios

de la iglesia.

XIV. La Cena del Señor.

La cena del Señor es la segunda ordenanza, y consiste en dos

especies que son el pan y jugo, fruto de la vid, los que

representa respectivamente el cuerpo y la sangre de Cristo;

los participantes son creyentes bautizados que tienen la

misma doctrina; se celebra en la reunión de la iglesia; y

conmemora el sufrimiento, muerte y resurrección de Cristo

hasta que él vuelva.

XV. El Día del Señor.

El primer día de la Semana es el día de reposo del

cristianismo; se ha de consagrar a los fines religiosos,

absteniéndose el cristiano de todo trabajo secular que no sea

obra de misericordia o de absoluta necesidad.

XVI. El Gobierno Civil.

El gobierno civil está puesto por Dios para el bienestar y el

orden de la sociedad humana; se debe orar por los

magistrados, honrándoles en conciencia, y obedeciéndoles,

salvo en aquellas cosas que sean opuestas a la voluntad del

Señor, único dueño de la conciencia; y debe haber una

separación completa entre el Estado y la iglesia, cada cual

siendo cosa buena e importante en su lugar.

XVII. La Resurrección.

Cristo resucitó y ascendió al cielo; resucitarán también los

justos y los injustos; los redimidos se levantarán a la vida

eterna y los malvádos a condenación eterna.

XVIII. La Segunda Venida de Cristo.

Se usan tres palabras gr. parusia (presencia, 1 Tes. 3:13),

apokalypsis (revelación, 2 Tes. 1:7,8) y epiphaneia (aparición,

Rev. 2:8) para el regreso personal, visible y glorioso de Jesús

(Mt. 24:30; Hech. 1:11; 3:19-21; Fil. 3:20).

XIX. El Juicio Final.

Hay dos maneras en las cuales los estudiosos bíblicos

conservadores ven la doctrina del juicio. Una es decir que

habrá un juicio en el cual Jesucristo juzgará a las naciones y a

cada persona que haya vivido jamás. Este juicio es un examen

de los motivos y las acciones de cada uno, creyente e

incrédulo.

Cristo viene por su iglesia

y no hay duda de eso. Tampoco hay duda que el que no haya

recibido a Cristo tendrá que enfrentarse a un juicio frente al

juez divino Jesucristo.

XX. El cielo y el Infierno.

Los redimidos vivirán en el cielo, y los perdidos existirán en el

infierno con el diablo y sus secuaces; sea donde sea tal

existencia será eterna.